El Apóstol Carlos Valenzuela recibió a Jesús como su Señor y Salvador siendo apenas un niño de doce años en su país de origen Guatemala. Desde ese preciso momento, surgió una ferviente pasión en su corazón de dedicar su vida al servicio de Cristo.

Dejó su país natal buscando nuevas oportunidades y dirigido por Dios, fue rumbo a los Estados Unidos, donde conoció a la que es su esposa, Clara Valenzuela, quien le dio dos hermosas hijas.

Juntos comenzaron a buscar al Señor y a servirle. Sin embargo, no fue hasta que se integraron al Ministerio Internacional El Rey Jesús bajo el discipulado de su Pastor y padre espiritual, el apóstol Guillermo Maldonado, que el llamado pastoral se definió en la vida de ambos. Así que, decidieron prepararse para tomar el reto de ser agentes transformadores del Reino y cumplir con lo que Dios había dispuesto para sus vidas.

El Apóstol Carlos es reconocido como un maestro con revelación de la Palabra de Dios y por una fuerte unción de liberación. Es también conocido como un hombre de fe usado en milagros, sanidades y proclamaciones proféticas con demostraciones del espíritu.

El llamado apostólico que reposa sobre su vida lo ha llevado a otros países a predicar el evangelio y a establecer principios de liderazgo del Reino por medio de la Palabra de Dios e impartir la paternidad espiritual.

La Profeta Clara Valenzuela tiene un claro llamado como maestra de la Palabra para establecer los fundamentos bíblicos en el Cuerpo de Cristo, acompañado de una fuerte unción de intercesión y liberación para romper con los paradigmas de la religiosidad y con las ataduras que han hecho que el ministerio de la mujer se vea afectado.

Se ha propuesto llevar a la mujer, un mensaje directo de parte de Dios que las impulse a levantarse, a seguir adelante, encaminándose hacia la meta, a pararse firme frente los ataques del enemigo, aceptando los desafíos y conquistándolos. Esto, por medio de la restauración de su ser integral y la exhortación a encontrar su identidad en Cristo, pues está consciente que solo desde la perspectiva de la verdadera identidad es que se puede alcanzar el propósito por el cual fueron creadas por Dios. Su pasión es ver el cumplimiento del llamado y destino profético en cada una de ellas.

Como parte de su llamado, ha viajado por Centro y Sur América, llevando un mensaje de restauración a la mujer para equiparla y llevarla a tomar su lugar en el ejército de los últimos tiempos. Es, además, directora de la escuela profética Naví, donde se adiestran y capacitan equipos proféticos de una forma práctica y fundamentada en la Palabra de Dios.